WhatsApp deja de funcionar en estos móviles Android el 8 de septiembre: así puedes comprobarlo



El 8 de septiembre es la fecha que hay que marcar en el calendario si tienes un móvil Android con unos años encima. Ese día, WhatsApp sube el mínimo de sistema operativo exigido de Android 5.0 (Lollipop) a Android 6.0 (Marshmallow), y todo lo que se quede por debajo perderá el acceso a la app de forma inmediata, sin avisos previos ni periodo de gracia. No hace falta que canceles nada ni que hagas ningún trámite: si tu terminal no llega a esa versión, un buen día abrirás WhatsApp y simplemente no cargará.
Meta ya lo confirmó a través de su Centro de Ayuda, y varios medios lo han recogido esta misma semana al acercarse la fecha límite. No es un rumor ni una previsión: es un requisito técnico ya fijado, aunque compañía no ha publicado un listado cerrado de modelos "prohibidos" porque el corte depende de la versión de software, no de la marca del teléfono.
El susto suena más grande de lo que es en proporción: según los datos de distribución que publica Google a través de Play Console, Android 5.0 y 5.1 apenas representan un 0,4% del parque mundial de dispositivos activos. Parece poco, pero sobre un total cercano a los 3.900 millones de móviles Android en uso, ese porcentaje se traduce en más de 15 millones de terminales que se quedarán sin WhatsApp de golpe. No es la primera vez que pasa: la última subida de mínimos fue en octubre de 2023, cuando la app cortó el acceso a Android 4.1. El patrón se repite cada dos o tres años.
Por qué WhatsApp sube el listón justo ahora
La excusa oficial es la de siempre: seguridad y compatibilidad. Android 5.0 y 5.1 no soportan las últimas versiones de las librerías de cifrado que WhatsApp usa para proteger las conversaciones, ni ciertas funciones que la app ha ido añadiendo este año, como las encuestas con fecha límite y las menciones a todo el grupo. Mantener compatibilidad con un sistema operativo de más de una década obliga a renunciar a mejoras de rendimiento y cifrado, así que Meta prefiere cortar por lo sano.
Esto no es una novedad puntual: WhatsApp revisa sus requisitos mínimos una o dos veces al año, casi siempre en silencio, hasta que a alguien se le apaga la app de golpe. La versión de iOS tiene su propio calendario aparte: a partir del 30 de noviembre de 2026 hará falta iOS 15.5 en lugar del actual iOS 15.1, así que si usas iPhone el problema es otro y llega más tarde.
Cómo saber en menos de un minuto si te afecta
No hace falta ninguna app ni herramienta externa para comprobarlo. Los pasos son estos:
Entra en Ajustes del móvil, baja hasta Información del teléfono (o "Acerca del teléfono", según la marca) y busca el apartado Versión de Android. Si el número que aparece es 6.0 o superior, no tienes que hacer nada: tu WhatsApp seguirá funcionando con normalidad después del 8 de septiembre. Si ves un 5.1, un 5.0 o cualquier cifra inferior, tu cuenta dejará de abrir la app ese mismo día.
Ojo con un matiz que mucha gente pasa por alto: algunos fabricantes muestran directamente el nombre de la versión (Lollipop, Marshmallow, Nougat) en vez del número. Si el tuyo aparece como "Lollipop" a secas, estás en el grupo afectado.
Qué modelos tienen más papeletas de quedarse fuera
Meta no ha soltado una lista con nombres propios, pero el patrón está claro si repasas qué terminales se quedaron atascados en Android 5.x sin actualización posterior. Entran en ese saco modelos de gama de entrada lanzados sobre todo entre 2014 y 2016: la familia Samsung Galaxy S4 Mini, Galaxy Core II y Galaxy Ace 4, los LG Optimus L5 II, L7 II, L70 y L90, y buena parte de los Moto E y Moto G de primera y segunda generación que nunca recibieron el salto a Marshmallow. También hay tablets Android de marca blanca vendidas como "segundo dispositivo familiar" que llevan años sin ninguna actualización.
Si tu móvil es de 2017 en adelante y de gama media hacia arriba, lo más probable es que ya tengas Android 6.0 o una versión bastante posterior y este corte concreto ni te roce. El riesgo real está en teléfonos heredados, de repuesto, o los que se compran de segunda mano sin comprobar antes qué sistema llevan instalado.
Salva tus chats antes de que llegue la fecha, no el mismo día
Si tu terminal se queda fuera y no puedes actualizarlo, lo primero es proteger el historial. Una veZ pasado el corte no hay forma de recuperar conversaciones que no estuvieran respaldadas, así que conviene hacerlo con margen:
Entra en WhatsApp > Ajustes > Chats > Copia de seguridad y vincula tu cuenta de Google Drive para subir el historial completo a la nube. Comprueba que la copia se ha completado del todo (no solo que ha empezado) uno o dos días antes del límite, no la última noche. Si vas a estrenar teléfono, instala WhatsApp en el nuevo dispositivo, verifica tu número y elige restaurar desde esa copia antes de mandar el primer mensaje nuevo.
Quien tenga dos cuentas de WhatsApp en el mismo móvil tiene que repetir la copia de seguridad para cada número por separado; el proceso no las agrupa automáticamente. Y si además usas el nombre de usuario nuevo de WhatsApp, esa configuración va ligada a tu cuenta en los servidores de Meta, no al teléfono, así que sobrevive al cambio de dispositivo sin que tengas que volver a configurarla.
¿Merece la pena actualizar el móvil o mejor cambiarlo?
Aquí toca ser prácticos. Si tu móvil con Android 5.x tiene una actualización oficial pendiente que nunca instalaste, es la solución más barata: gratis y en diez minutos. Pero si el fabricante nunca liberó Android 6.0 para ese modelo —lo habitual en terminales de más de siete u ocho años—, no hay ninguna actualización que instalar por mucho que rebusques en ajustes.
En ese caso, mi consejo es no pelearse contra el aparato. Un móvil de gama media actual, de esos que rondan los 150-200 euros, no solo resuelve este corte concreto: da margen para dos o tres revisiones más de requisitos mínimos antes de volver a tener este problema. Si el cambio de teléfono coincide además con el salto entre marcas, por ejemplo de iPhone a Android, la migración nativa que trae Android 17 hace ese traspaso bastante más cómodo que hace un par de años.
Lo que no compensa es forzar la máquina: usar WhatsApp Web como parche permanente, tirar de versiones modificadas de la app para saltarse el requisito, o esperar a última hora confiando en que "seguro que aún funciona". Ninguna de esas rutas es sostenible ni segura, y Meta seguirá endureciendo estos mínimos según vaya incorporando cifrado más exigente y las obligaciones de interoperabilidad que le impone la normativa europea de mensajería. Este 8 de septiembre no será el último corte, solo el próximo.

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